Un préstamo hipotecario es
un préstamo concedido por una entidad financiera
que se encuentra garantizado por un bien inmueble.
La entidad financiera te presta una cantidad
determinada con ciertas condiciones y en función
de tus ingresos.
Estos son los conceptos básicos
que hay tener en cuenta a la hora de solicitar una hipoteca:
- La cantidad solicitada:
Generalmente una entidad financiera estará dispuesta
a prestarte el 80% del valor de la casa. La entidad financiera
realiza una tasación de la casa para saber su valor.
- El plazo de devolución:
Los plazos más comunes para la devolución
del préstamo son 10,15 y 20 años, pero puedes
alargarlo hasta 30 años.
- El tipo de interés:
Es el precio que pagarás por el dinero que la entidad
financiera te presta. Es una de las principales diferencias
entre los préstamos hipotecarios. Pueden ser fijos,
variables o mixtos. En la sección tipos de interés
encontrarás todo lo que necesitas saber.
- Las cuotas:
Reflejan cuánto pagas y cuándo lo pagas.
Están compuestas por una parte de intereses que
te cobra el banco y por otra de la devolución del
capital que te han prestado. Generalmente se pagan mensualmente
pero puedes llegar a un acuerdo con el banco para pagar
cada trimestre, semestre o como acuerdes. También
tienes la opción de incluir un periodo inicial
de carencia durante el que sólo pagarías
intereses. Además las cuotas pueden ser constantes
(siempre pagas la misma cantidad) o pueden variar con
el tiempo (cuotas variables).
Lo aconsejable es no destinar más
del 30% o 35% de los ingresos mensuales para pagar la
cuota de la hipoteca.
- Tasa anual equivalente (TAE):
Es lo que te va a costar el préstamo al año.
Incorpora el interés anual, las comisiones y el
plazo de la operación, y por lo tanto es mejor
cuanto más baja. Es el valor más fiable
para comparar ofertas de unos bancos con otros. Pero no
compares nunca la TAE de los préstamos hipotecarios
con un tipo de interés fijo con los de interés
variable. Compara fijos con fijos y variables con variables.